De cuantos hechos habrá sido mudo testigo? Había más de una? Donde estaba?…En alguno de los salones? Como parte del recibidor? "Fue encontrada retorcida, la sacaron entre los escombros" le dijo hace seis años un funcionario del ejecutivo municipal, "buscala en el edificio 6 de julio"…"me la trajeron del museo ferroviario". "Queremos restaurarla" le dijo aquel funcionario a un tal Walter Melo. Campanense como el Arco o la real. Egresado de la escuela de las joyas en Capital Federal y autor de una pequeña réplica del primer automóvil argentino de Manuel Iglesias que fue entregada hace ya casi diez años a las autoridades de Vila de Cruces en Pontevedra, España. Con otra característica que lo distingue más allá de títulos: la pasión por lo que hace y el afán de compartir lo que sabe con sus alumnos (lo que distingue definitivamente a quien es un MAESTRO)
Cual médico de un paciente en estado de coma, podía observar a "eso" que habían rescatado: un objeto de bronce y cerámica, con quince portalámparas. Con tres brazos de los cuáles, todos estaban torcidos pero uno, casi destruido. No era un objeto pequeño: entre 1,20 y 1,30 de diámetro. Una casa como la de los Costa tenía que tener una lámpara singular: esta tenía además un sistema de rondanas que permitía que se bajara un plafón de bronce dejando así, la araña arriba. Hoy el sistema de cadenas es solo decorativo y no funcional ya que el plafón original, como muchos otros objetos de la Casa: espejos, frentes del hogar, otras lámparas podrían ser calificados como NN. Además del particular sistema, contaba con "caireles" (cristales de distintas formas que adornaban candelabros, arañas y hojas de acanto a modo decorativo.
"No tuve referencias al momento de restaurarla", dice Walter ya que "no encontré en la fototeca o en otro lugar alguna foto de ese tipo de lámpara"…"debí seguir la idea de ESO que habían encontrado".
A diferencia de lo ocurrido con la lámpara de Aladino, a ésta no bastaba con frotarla. La utilización de ácidos para quitar la grasa acumulada, de ultrasonido para sacar otras impurezas, de "paciencia y habilidad" para no romper las piezas originales fueron algunas de las acciones a realizar para preservar el tesoro encontrado.
Aquel médico que miraba a su paciente en lo que podía ser su último suspiro consiguió el objetivo que le habían encomendado. "La lámpara de los Costa" está expuesta hoy en el salón Ezio Mollo de nuestra Municipalidad.
Es verdad, esta lámpara no es la de Aladino pero se podría decir que tiene algunas similitudes. A diferencia de aquel cuento, no se origina en Medio Oriente sino en una tradición bien autóctona, bien criolla, de darle bolilla al pasado cuando casi ya está destruido. No es de ahora sino que lleva "mil y una noches" en repetirse. Ni Disney ni Pixar tienen responsabilidad de llevarlo a la práctica. La responsabilidad es bien nuestra a partir de no uno sino varios "genios" que no pudieron/no supieron tomar las medidas correspondientes en el tiempo indicado para cuidar el patrimonio. (Decimos genios de arriba y también ciudadanos de a pié)
En una de las primeras notas señalábamos que no importaba buscar responsables de lo que ya se había perdido. Como el espejo retrovisor del auto, la historia nos invita a mirar para adelante sin olvidar que "cada tanto" o al momento de tener que tomar alguna decisión significativa, hay que mirar para atrás para evitar cualquier contratiempo y como proponía aquella vieja definición "no cometer los mismos errores". En el cuento extraído de Las mil y una noches, Aladino podía pedir a la lámpara tres deseos. En tiempos de vacas flacas y sabiendo que hay mucha más gente para pedir, nos contentamos con uno solo: No olvidar más el cuidado de nuestro patrimonio.
Gracias WALTER MELO! Por compartir tu labor con todos nosotros.
Fe de erratas: La nota publicada el domingo 21 "El archivo oral" fue elaborada por el equipo de Relatos orales integrado por la profesora Evelia Gerbi y los Lic. Alejandra Butler y Ricardo Ventancú.



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